No enciendas aún las velas...

A ti hay que vivirte sin complicaciones,
A quien le venga bien vivir sin ataduras,
Y no le importe si las promesas no se cumplen,
Sin pretender abrazar algo más que la locura.
A ti hay que quererte tal como vienes,
A quien le gusten las emociones fuertes,
Y no le importe llevar una danza de apariencias.
Sin esperar obtener algo más que los placeres.
No enciendas aún las velas...
todavía mi alma tirita en mi cuerpo,
como rama movida por el viento.
No enciendas aun las velas...
déjame aferrarme tan solo un minuto
a esta vida que le queda poco aliento.
No enciendas aún las velas
toma fuerte mi escualida mano.
Para mi sed de costumbre trabajada,
es tu amor una partición de los principios;
mil fuegos cambiantes con lucha de versos,
formando presencias secretas unos con otros.
Un todo acariciado por la suave y frágil dicha
del descubrir que se incendian todas las verdades.



